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10月31日 Crítica a Adios a la Publicidad. Oliviero ToscaniEl libro de Oliviero Toscani, he de decir que me ha conmovido. Yo siempre he tenido dudas de por qué elegí estudiar publicidad, pues siempre he estado en contra del consumismo masificado. Y aunque, Oliviero me ha demostrado, que el mundo de la publicidad seguirá siendo así, ha merecido la pena observar como alguien intentó hacer algo (a pesar del final del matrimonio Benetton-Toscani).
Recomiendo sobre todo la primera mitad del libro, y en especial el capítulo 2 en el que abre un proceso de Nuremberg contra la publicidad. Y habla de cosas que no le faltan razón:
Es cierto que, Oliviero, indica los contras típicos de la publicidad. Pero es igual de cierto, el mensaje que intenta transmitir: que la publicidad nació como información, además de cómo persuasión, y que en los tiempos que corren, la información ha muerto, y su consecuencia está siendo mortal también para los consumidores, porque es la pescadilla que se muerde la cola: No informan, venden un mundo idílico con eslóganes simplones y repetitivos, cada vez más repetitivos porque nos aburre la publicidad y no se nos queda el mensaje, por lo que se tiene que multiplicar la inversión en publicidad y se multiplica el precio. La venta de un mundo idílico, adulterado e hipnótico de eterna felicidad, nos agota y/o nos frustra y/o nos empobrece. Por poner un ejemplo, yo me niego a ver programas como Operación Triunfo. Una vez, en el casting televisado, tuve que oír como una muchacha que no pasaba la prueba decía: Es triste, al final te das cuenta que tu futuro va a ser el mismo con empleos de mierda como tus padres. Eso es lo que genera muchas veces la publicidad. Que queramos ser famosos, que “luchemos” por la vía del éxito rápido y nunca nos planteemos que el éxito se recuenta al final de la vida. Y lo más triste, que reneguemos de lo que han luchado nuestros padres por ellos mismos, y por nosotros.
¿Por qué criticó entonces todo el mundo a Toscani? He llegado a la conclusión, que la Publicidad en sí es una empresa que, aunque resulte paradójico, practica las Relaciones Públicas, y que toda la industria debe vender una imagen, que Toscani se saltaba. Y que crear tontos mediante falsedades y repeticiones es la RSC que la empresa “Publicidad” vende, y lo peor, los demás, como con Dios, por falta de valentía, de voluntad de querer llevar nosotros nuestra propia vida, cedemos nuestra independencia por luchar por “algo superior” que las pruebas antojan como inexistente.
La religión aprovechó el miedo a la muerte (y posteriormente el miedo a que te maten) para penetrar en las mentes durante la historia. Aprovechaba la ilusión al paraíso, como triunfo en la vida. Hoy la publicidad aprovecha el miedo al fracaso, confundiéndolo con la ilusión de llegar al paraíso, de triunfar, como ellos quieren que pienses que es el triunfo. ¿Pero Toscani es por ello mejor? No. Quería informar y vender. Aunque consideró que vendiendo la marca, los jerseys se venderían solos. Y eligió vender la marca sin olvidar los dos componentes de la publicidad: persuasión, pero también información.
Hoy no se podría hacer lo mismo. Porque sería repetitivo. Pero la publicidad podría evolucionar sobre Toscani, y no sobre sí misma. Podría hacer observaciones sobre el mundo. No pido ya que hicieran observaciones sobre su propia inutilidad social, pero si la publicidad fuera más de marca, de empresa, de “institución”, vendiéndonos en forma de publicidad su código deontológico, su escala de valores, sus acciones en el mundo, quizás les tendría más respeto. El único problema, es que muchas mentirían. Y otras muchas no podrían ni siquiera demostrar, que no se están cargando el planeta. 10月11日 Y ¿DÓNDE ESTÁ MI SELECCIÓN DE EUSKADI? ¿NO HABÍA UNA PARA TODOS? ¿NO ERA ESTO UN PARTIDO DE FÚTBOL?Comentaba un militante del PP en el programa al que yo asisto semanalmente como tertuliano político, en lo referente al partido Cataluña-Euskadi, que si yo pensaba en un principio que ese partido no estaba, ni debía estar hecho para ser reivincicación política de selección independiente, o incluso de independencia, que probablemente debido a mi edad (21 años) era un inocente y vivía en la utopía. (a eso se le añadió la ferviente defensa de los nacionalistas de la reivindicación política del partido por la negación de SU selección, que olvidan, que también debería ser mía). Y si, es cierto, que me llamaran inocente, de un modo tan descortés, me sentó tan mal que no supe reaccionar del todo bien: Es eso es a lo que precisamente tanto fervientes nacionalistas vascos, como fervientes nacionalistas españoles juegan para sobrevivir.
Primer punto, el problema no es que a los 21 se sea un idealista utópico. El problema es que muchas veces los “más adultos” por falta de agallas converten ideales legítimos en utópicos como escusa para decir que esos ideales son imposibles. Por falta de agallas o porque les interesa. (si pretendía ofenderme, yo no tengo que demostrar mi responsabilidad con 21 años a nadie, aunque es cierto que me gustaría haber conocido la suya a los 21). Y mi ideal legítimo, era aunar las posiciones de todos. No las mías. Pero como parece que al defender las que creo que son de todos, la gente piensa que parto de ahí y revindica más y más. Y me arto de explicar, que lo que yo digo, no es propiamente lo que opino para mi, sino a lo que creo que todos hemos llegado en común. Porque para eso estoy en política señores, no para convertir Bilbao o Euskadi en lo que yo crea, sino para ser uno más de los que crea una Euskadi entre todos, y no creo que ese sea un ideal utópico. Si es utópico, es porque algunos quieren que sea imposible, porque algunos para sobrevivir, tienen que segmentar, segregar.
Y si, esto tiene relación con Euskadi y Cataluña. Para mi pesar, todos dicen que el partido fue una fiesta reivindicativa y pacífica de una selección propia. Y me llena de tristeza, porque entonces, yo no quiero una selección de Euskadi que, que nadie dude que defiendo fervientemente, si lo único para lo que juega es para reivindicar una selección independiente y ya de paso la opresión del Estado al derecho de autodeterminación del pueblo vasco. Y no me representa, primero porque yo defiendo la necesidad que tiene la selección española de nutrirse de la gran cantera de jugadores vascos que tiene (a pesar de que ahora haya una crísis en toda la liga española). Y segundo, y probablemente lo más importante, el legítimo derecho de reivindicar la independencia, no debe minar el deporte. Que cada uno defienda lo que quiera cuando va a ver a Euskadi, pero que no me cuenten que la premisa y la razón del partido es la reivindicación, porque entonces estamos segmentando una selección para una parte de la sociedad. Aunque no se de qué me estraño. Y claro, nacionalistas de un bando y de otro, se nutren bajo la misma premisa creada. “Esto está mal porque es un acto reivindicativo y no una fiesta deportiva”, o “esto está bien porque es un acto reivindicativo de no se que derechos divinos”. Claro, y yo soy el inocente, por tener 21 años y pensar que quizás los “mas mayores” algún día tengan arreglo ante tanta gilipollez congénita de una sociedad, que en cuanto a ponerse de acuerdo, es necia, utilitarista y maquiavélica (“El fin justifica los medios”) Porque se hacen ambos nacionalismos el juego. “Que tu no me das una selección propia”, “que tu sólo pides la independencia y odias España”. Pero ¿no estabamos intentando jugar al fútbol? Y que cada uno, allá cada cual, defienda el sentimiento que quiera. Que el sentimiento es muy suyo, muy personal y muy legítimo, y más en el deporte. Pero las decisiones de independencia, son políticas, por lo tanto, discutamos y debatamos la politica en los parlamentos, en los congresos. No en un partido de fútbol que yo quería ver y animar, y se ha convertido, políticamente hablando en un error de libro, porque ha marginado a una parte muy importante que tiene todo equipo de fútbol, a casi la mitad de su aficción, por entender, que el sentimiento de vasco, no tiene porque ser un sentimiento independiente al sentirse español, o al ser español. Yo reivindico mi posicion centralista (y eso que soy de izquierdas), de que el fútbol debe de ser siempre una fiesta, en la que cada uno después puede revindicar lo que quiera, pero no debe partir el fútbol desde la premisa de la reivindicacion, porque matamos al deporte. Y es lo poco de deportivo que nos queda en el negocio del deporte, el poder unir aficiones. Y al final, si todos somos extremistas y sólo defendemos lo nuestro, terminaremos, unos reivindicando una selección vasca de jugadores que se sientan tan vascos como españoles, otra selección vasca de juegadores que se sientan vascos, y una última selección de jugadores que se sientan euskaldunes (entiéndaseme, nacidos en las siete provincias). Y ese día, veremos por fin, la gran fiesta de los mendrugos reivindicadores políticos (de todo tipo): Triangular, Euskadi occidental, contra Euskadi oriental, y contra Euskal Herria.
Y ese día, cuando tengamos el nivel de Groenlandia y de Andorra en la lista mundial de selecciones diréis: “me gustaría venir a poder ver un partido de fútbol”. Visita http://alaincoloma.blog.com
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